Los Angeles,
29
August
2025
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07:00 AM
America/Los_Angeles

De Regreso a Clases: Cómo el Tiempo Frente a las Pantallas Afecta el Cerebro en Desarrollo de los Niños

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Neuróloga Pediátrica de Cedars-Sinai Guerin Children’s Aconseja a los Padres Sobre Prácticas y Límites del uso de Pantallas Para Niños de Todas Edades

A medida que los estudiantes regresan a las aulas este otoño, los padres vuelven a enfrentar el reto de equilibrar el uso de la tecnología para el aprendizaje con la necesidad de ayudar a sus hijos a desarrollar hábitos saludables frente a las pantallas. Si bien las herramientas digitales se han convertido en esenciales en la educación, los neurólogos pediátricos advierten que el exceso de tiempo frente a las pantallas—especialmente cuando es uso recreativo o sin estructura—puede tener efectos negativos a largo plazo en un cerebro en desarrollo.

Jane Tavyev Asher, MDNoticias de Cedars-Sinai hablo recientemente con Dra. Jane Tavyev Asher, directora de la División de Neurología Pediátrica en Cedars-Sinai Guerin Children’s, sobre cómo las pantallas afectan de manera diferente a niños y adolescentes según su edad, y qué pueden hacer los padres para establecer límites saludables en el tiempo frente a ellas.

¿Cuál es la cantidad recomendada de tiempo frente a las pantallas para los diferentes grupos de edad?

Antes de la pandemia de COVID-19, la Academia Americana de Pediatría tenía pautas bastante estrictas: nada de tiempo frente a las pantallas para los niños menores de 2 años y una exposición mínima para los de 2 a 5 años. Idealmente, menos de una hora al día. Para los de 5 a 11 años en adelante, menos de dos horas por día.

Desde la pandemia, que trasladó gran parte de la educación y la vida social al ámbito digital, esas pautas se han tenido que adaptar un poco. Aun así, la investigación sigue apoyando que se limite el tiempo frente a las pantallas a menos de dos horas diarias para los niños mayores. Superar esa cantidad se ha asociado con mayores riesgos de ansiedad, depresión y otros desafíos emocionales.

¿Cómo puede afectar el exceso de tiempo frente a pantallas al cerebro en desarrollo de los niños pequeños?

El consenso general entre pediatras del desarrollo es que los niños menores de 3 años deberían tener poca o ninguna exposición a pantallas. Esto se debe a que sus cerebros están en una etapa crítica de desarrollo, con procesos clave como la mielinización—que acelera la transmisión nerviosa al cerebro—y la formación de conexiones neuronales en plena actividad.

Cuando un cerebro joven se expone demasiado a pantallas, puede sobreestimularse la corteza visual—la parte que procesa las imágenes—a expensas de la corteza auditiva, que es vital para desarrollar habilidades sociales y del lenguaje. Lo ideal es que el aprendizaje temprano se base en experiencias reales, interactivas y cara a cara, no en la observación pasiva.

¿Cómo impacta el tiempo frente a las redes sociales en el desarrollo cerebral de los adolescentes?

La adolescencia es una etapa en la que el cerebro se enfoca profundamente en el desarrollo social y en la búsqueda de aceptación de los compañeros. Antes de las redes sociales, ese ciclo de retroalimentación estaba limitado a interacciones en persona con un grupo pequeño de amigos. Ahora, a través de aplicaciones y plataformas, los adolescentes están expuestos a un flujo constante y amplificado de aprobación o desaprobación en una escala mucho mayor.

Esa amplificación puede ser dañina. Coloca una presión excesiva en el cerebro adolescente, aumentando el riesgo de ansiedad social, baja autoestima e incluso depresión.

¿El tipo de pantalla hace alguna diferencia?

Sí, el tipo de pantalla puede marcar una diferencia. Gran parte del contenido denominado “educativo” suele llevar esa etiqueta solo por fines de mercadeo, sin evidencia clara de que realmente lo sea. Ver contenido en una televisión suele ser más seguro—está más lejos de los ojos y no tensiona tanto la vista ni el cuello como los teléfonos o tabletas.

Además, la plataforma también importa. Servicios de transmisión como YouTube reproducen automáticamente contenido sin fin mediante algoritmos que mantienen a los niños enganchados. No hay un punto claro de finalización. En contraste, la televisión tradicional generalmente transmite por una duración establecida, lo cual limita de manera natural el tiempo frente a pantallas y reduce el riesgo de consumo excesivo.

¿Cómo afecta el aprendizaje basado en pantallas en la escuela al desarrollo cerebral?

Se ha observado que, cuando los estudiantes leen un texto en un libro, tienden a retener mejor la información que cuando leen lo mismo en una pantalla. Aún no se comprende del todo por qué, pero sugiere que los métodos tradicionales de aprendizaje siguen teniendo un papel importante.

Dicho esto, las pantallas pueden ser muy útiles cuando se usan con un propósito claro. Por ejemplo, ver una demostración en video de un experimento científico complejo puede ser mucho más efectivo que tratar de imaginarlo solo a partir de un libro. En el aula, lo mejor es que las pantallas se usen de manera colectiva, como parte de una lección grupal con discusión guiada por el maestro, en lugar de que cada estudiante se aísle con su propio dispositivo.

¿Algunos niños son más vulnerables que otros a los efectos negativos del exceso de tiempo frente a pantallas?

Sí, algunos niños son especialmente sensibles. Los que presentan síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) pueden sobreestimularse con los videojuegos y tener aún más dificultades para concentrarse. De manera similar, los niños que enfrentan ansiedad, depresión o dificultades sociales pueden ser más propensos a efectos negativos del tiempo frente a pantallas, especialmente si lo usan como escape o sustituto de la interacción en persona.

En estos casos, el tiempo frente a pantallas debe vigilarse de cerca y es importante dar prioridad a alternativas y actividades saludables.

¿Cuáles son algunos consejos prácticos para que los padres establezcan límites saludables al tiempo frente a pantallas?

Uno de los hábitos más beneficiosos que los padres pueden fomentar es que sus hijos realicen al menos dos horas de actividad física diaria, preferiblemente al aire libre. Esto no solo apoya la salud física, sino también los niveles de energía, la concentración e incluso la visión.

Otro consejo importante es retrasar lo más posible la entrega de un teléfono inteligente a los hijos. Existe un movimiento llamado “Wait Until 8th” (“Espera hasta octavo”) que anima a los padres a posponerlo al menos hasta después del octavo grado. Cuanto más tiempo se espere, más oportunidad tendrá el niño de construir una base sólida de desarrollo social y emocional sin las presiones adicionales del uso del teléfono inteligente.

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