Otitis del Nadador: Lo Que Los Padres Deben Saber
Preguntas y Respuestas Con la Dra. Abhita Reddy, Otorrinolaringóloga Pediátrica y Cirujana de Cabeza y Cuello de Cedars-Sinai Guerin Children's
Para muchos niños, gran parte de la diversión del verano consiste en ir a la piscina, al parque acuático, la playa, el lago o el río; cualquier lugar donde puedan refrescarse y jugar en el agua.
Sin embargo, una de las consecuencias no deseadas de pasar mucho tiempo en el agua son las infecciones del oído, comúnmente conocidas como otitis del nadador. La Sala de Prensa de Cedars-Sinai conversó con la Dra. Abhita Reddy, otorrinolaringóloga pediátrica y cirujana de cabeza y cuello de Cedars-Sinai Guerin Children's, sobre las causas de esta afección, cómo los padres pueden proteger a sus hijos y cómo los médicos la diagnostican y tratan.
¿Qué es la otitis del nadador?
La otitis del nadador, cuyo nombre médico es otitis externa, es una infección del conducto auditivo externo que suele provocar secreción del oído. Puede acumularse líquido dentro del conducto auditivo y, en ocasiones, la secreción tiene un aspecto blanquecino o similar a tejido. La infección puede causar molestias y, si no se trata, también puede afectar la audición.
¿Qué causa la otitis del nadador?
La otitis del nadador ocurre con mayor frecuencia durante el verano, cuando las personas nadan en agua contaminada, como la de lagos o ríos, e incluso, en algunos casos, en el océano. También la vemos con frecuencia en personas que practican surf u otros deportes acuáticos, o en niños que pasan mucho tiempo bajo el agua o se sumergen a gran profundidad. Nadar en piscinas con agua clorada o salada tiene menos probabilidades de causar esta infección.
¿Cómo saber si su hijo tiene otitis del nadador?
Por lo general, los padres sospechan que su hijo tiene una infección del oído externo cuando observan secreción que sale del oído. No se trata de la cera habitual de color marrón, sino de una secreción que con frecuencia es blanca o amarilla y puede tener mal olor.
La otitis del nadador suele ir acompañada de dolor de oído. En los niños pequeños, también es común que no permitan que les toquen la oreja, ya que al moverla o jalarla sienten un dolor intenso.
¿En qué se diferencia de otras infecciones del oído?
La principal diferencia entre una infección del oído medio (otitis media) y una infección del oído externo (otitis externa o otitis del nadador) es que las infecciones del oído medio, que ocurren detrás del tímpano, generalmente no producen secreción por el oído, a menos que el niño tenga tubos de ventilación.
Cuando los niños tienen una infección del oído medio, suelen jalarse o tocarse la oreja porque eso les proporciona alivio. También pueden presentar fiebre. En cambio, con la otitis del nadador sucede lo contrario: mover o jalar la oreja les provoca más dolor.
¿Cómo se tratan estas infecciones?
La otitis del nadador suele tratarse con gotas óticas, ya que estas llegan fácilmente al área donde se encuentra la infección.
En cambio, las infecciones del oído medio con frecuencia requieren tratamiento con antibióticos por vía oral, ya que, salvo que el niño tenga tubos de ventilación, es muy difícil que las gotas lleguen hasta el sitio de la infección.
¿Cómo se puede prevenir la otitis del nadador?
Cuando los padres me preguntan cómo pueden prevenir la otitis del nadador en sus hijos, mi respuesta muchas veces no tiene que ver con la natación. Lo primero que les recomiendo es no usar hisopos de algodón, como los Q-tips®, para limpiar los oídos de sus hijos.
El uso de hisopos puede alterar el equilibrio natural del pH dentro del conducto auditivo o causar pequeñas lesiones en la piel del canal, lo que aumenta el riesgo de desarrollar infecciones.
También puede ser útil que los niños usen tapones para los oídos o gorros de natación. Después de nadar, si el oído permanece muy húmedo, los padres pueden ayudar a secarlo utilizando un secador de cabello colocado aproximadamente a la distancia del largo de un brazo (alrededor de 30 a 45 centímetros) del oído del niño, en la temperatura y velocidad más bajas, durante unos 10 segundos cada vez. Esto ayuda a secar el conducto auditivo y puede contribuir a prevenir la otitis del nadador.
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